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Pródiga en testimonios históricos
y arqueológicos, como los de la figura mítica de Naylamp
y los poderosos señores de Sipán y Sicán, Lambayeque
ha sido cuna de grandes civilizaciones preincaicas que han legado al
Perú invalorables testimonios de épocas de bonanza económica
y organización social. Hoy, sobre la llana geografía de
este territorio, los estudios científicos desempolvan las historias
y tradiciones que guardan las huacas de adobe de Túcume, Batán
Grande, Huaca Rajada (Sipán)
y Dos Cabezas, como una aleccionadora visión del pasado que los peruanos
nunca deben olvidar. La ciudad de Chiclayo, su capital, es el eje comercial
y el centro de partida de las vías que comunican con los pueblos del
interior: Monsefú y Eten, pueblos
de hábiles artesanos de paja; Motupe, lugar de veneración de la
Cruz de Chalpón; Pimentel y Las Rocas, bellos balnearios del Pacífico;
Santa Rosa, caleta de pescadores en la que se preparan sabrosos cebiches, chiringuitos
y tortillas de raya. Estos son sólo algunos de los variados atractivos
que ofrece este departamento. |
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El departamento de Lambayeque posee
flora y fauna variadas, sobre todo en la zona andina. El mar lambayecano
tiene una gran riqueza ictiológica, tal
como el resto de la costa peruana. En cuanto a la costa del departamento, en
ella predomina el desierto, ambiente hostil al cual se han adaptado algunas
especies de plantas y animales como los cactus, escorpiones y algunas serpientes.
La aridez del desierto es cortada por tramos por los ríos que descienden
de la sierra. Estos, a pesar de su escaso caudal y régimen irregular,
irrigan fértiles valles,
cobijando a una fauna más variada. Algunas especies de árboles,
como el algarrobo y el zapote, han logrado adaptarse a las difíciles
condiciones de la sierra lambayecana formando extensos bosques. Estos bosques
están habitados por especies de
aves como el huerequeque y la pava aliblanca; mamíferos como el zorro
gris, y muchas otras clases de animales. Hacia el este, ha mayor altura, la
fauna y flora cambian, apareciendo especies como la taya y el huaylulo, ambos árboles
propios de la Cordillera de los Andes. Existen
zonas reservadas (Laquipampa y Batán Grande), para proteger fundamentalmente
los bosques de algarrobo aún existentes y sus ecosistemas. En Poma y en
la quebrada de Jaguay, también existen importantes bosques de algarrobo. En
determinadas zonas de Olmos, los algarrobales crecen asociados a plantas herbáceas
y gramíneas. En las laderas fuertes y poco accesibles de la costa y a
cierta altitud, se forma el bosque seco semidenso, donde aparecen especies forestales
como el guayacán, palosanto y hualtaco. Las especies forestales más
importantes de este ecosistema son el algarrobo, el zapote, el overo y el vichayo.
Otras especies de flora costera lambayecana son: guarango, palo negro, chopa,
concuno, sauce, pasallo, quiebra olla, hierba santa, pájaro bobo, chilco
macho, chilco hembra, ambulón, lengua de vaca, galán de noche,
micania, san juan, caña brava, carrizo e hinea. En el piso inferior de
la región andina (500 a 1 000 msnm) se desarrollan árboles como
el ceibo, la taya y el huaylulo, que se ubican mayormente en la zona norte del
departamento. Destacan también las especies trepadoras y herbáceas.
Otras especies de flora que se encuentran a esta altura son: tunsho, barba de
viejo, choloque, catagua, huasimo, higuerón y maochil. En el piso medio
(1 000 a 2 000 msnm) habitan especies leñosas como la chirimoya y la flor
del inca, además de otras especies como la taya, el lalush y el cactus
alucinógeno sampedro. En el piso superior (2 000 a casi 4 000 msnm) habitan
especies como el gigantón, el cacto de gorra, la chumacera y la pitajaya. |
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